Tabaquismo

Tuduri B. F. El síndrome de abstinencia en el tabaco.

Tobacco irrigation Vol. 1, Nº2:15-18,2010,España.

El síndrome de abstinencia afecta al 85% de los fumadores. Por ello, cuando un fumador decide hacer un serio intento por abandonar el tabaco e interrumpe la introducción sistemática de nicotina en su organismo, es muy frecuente que se manifieste el síndrome de abstinencia por la nicotina. La nicotina es una sustancia con gran capacidad adictiva, hasta cinco veces más adictiva que la cocaína o la heroína, por lo tanto el fumador debe tener la firme convicción de abandonar el consumo de tabaco.
El 85 por ciento de las personas que deciden dejar de fumar padece el síndrome de abstinencia por nicotina. Esta cifra explica por qué tantas personas fracasan en su intento de abandonar el tabaco, ya que la aparición de síntomas de abstinencia a veces vence a la fuerza de voluntad. Su duración se estima entre 4 y 12 semanas. Es muy poco frecuente que dure menos o más tiempo del indicado, explica Carlos Giménez Ruiz, director de la Unidad de Tabaquismo del Instituto de la Sanidad Pública de la Comunidad de Madrid. Generalmente todos los síntomas están presentes tanto en número como en intensidad durante las primeras seis u ocho semanas, y es a partir de entonces que es cuando comienzan a disminuir los mismos. Sus manifestaciones son psíquicas, somáticas y además individuales, es decir, cada persona está predispuesta a padecer unos determinados efectos, los que aparecen entre las 12 y las 24 horas después de haber abandonado el consumo de tabaco. El deseo intenso de fumar es uno de los principales síntomas y de los más molestos para el fumador, se manifiesta como las intensas ganas de volver a fumar, tiene una duración de dos a tres minutos, pasado este momento el deseo desaparece durante unos diez minutos más y de nuevo vuelve a repetirse, señala Giménez. Este síntoma se prolonga durante las seis primeras semanas y a partir de entonces va disminuyendo de manera progresiva.

Es muy importante que la persona que decide dejar de fumar conozca qué es el deseo intenso de fumar y cuál va a ser su evolución, ya que esto le ayudará a dejarlo más fácilmente. Es muy posible que tras seis meses sin fumar la persona tenga ganas de fumar de manera esporádica, pero estas ganas nunca serán tan intensas como las iniciales. A pesar de que el deseo intenso de fumar es el síntoma más difícil de controlar, existen tratamientos farmacológicos y psicológicos que lo combaten. En el primero se incluyen los parches de nicotina y los chicles de nicotina, el segundo consiste básicamente en que cuando la persona tenga una crisis cambie de forma inmediata la actividad que esté realizando en ese momento. La efectividad del uso de parches y chicles de nicotina en la lucha contra el síndrome de abstinencia por la nicotina, esta influenciada grandemente por la firme convicción del fumador de abandonar el consumo de tabaco y por el cumplimiento estricto de las medidas y de las especificaciones médicas recomendadas para el uso de parches de nicotina o de chicles de nicotina. Los estudios han demostrado que, cuando se combina el reemplazo de nicotina con apoyo psicológico para cambiar el comportamiento, se pueden duplicar las probabilidades de abandonar el hábito.
También funciona sentarse, respirar hondo, mantener el aire en los pulmones durante unos segundos y expulsarlo, repitiendo este procedimiento hasta 15 veces. Realizar ejercicio físico son otras de las posibilidades, añade el experto. Otras de las manifestaciones psicológicas son la ansiedad y la irritabilidad. Estas dos aparecen generalmente unidas y tienen una misma evolución. Ambos síntomas son muy intensos hasta la quinta semana. A partir de ese momento la ansiedad disminuye y la irritabilidad se mantiene. Este último es muy molesto, no sólo para el paciente, sino también para aquellos que conviven con él, ya que puede durar hasta 12 semanas. Existen fármacos capaces de controlar sin problema tanto uno como otro caso.

La ganancia de peso es seguramente uno de los síntomas causante de la mayoría de las recaídas, sobre todo entre las mujeres jóvenes. ¿Por qué engordamos al dejar de fumar? Las acciones lipolítica o destructora de grasas y anorexígena o de reducción del apetito de la nicotina hacen que al dejar de fumar se destruyan menos grasas y se incremente el apetito. Además, el que fuma está acostumbrado a recompensarse por vía oral, por lo que al dejarlo sigue haciéndolo picando entre horas. Por último, se produce una mejoría en el sentido del gusto porque las papilas gustativas no están sometidas al efecto tóxico del humo. Sin embargo y a pesar de lo que suele pensarse, el aumento de peso al dejar de fumar no suele ser más de 3 kilos. El problema viene cuando no se pone remedio a tiempo y ese peso se multiplica hasta por tres, señala Giménez. Los trastornos del sueño, el estreñimiento, la hipotensión y la bradicardia o frecuencia cardíaca baja, completan el cuadro de abstinencia por nicotina. Todos ellos son fácilmente combatibles con tratamiento médico.


  Palabras claves: dejar de fumar, fumadores,  humo del tabaco, síndrome abstinencia tabaco, tabaco, tabaquismo.

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